Reconocimiento facial y todo muy divertido, pero… ¿Qué pasa con la privacidad de nuestros datos? Mira la nota para saber más sobre los fines comerciales detrás de ello.

El reconocimiento facial utiliza varias tecnologías que han evolucionado a lo largo de los años. Por ejemplo destacamos Snapchat o MSQRD y algunos sitios como How-Old que utilizan procedimientos de identificación de rostro muy evolucionados.

Parece que todos se divierten, pero ¿se ha puesto a pensar en los datos que estas aplicaciones pueden volver a compilar y utilizar sus datos sin su consentimiento?

El reconocimiento facial ha sido utilizado hace mucho tiempo para algunas de las empresas más conocidas en el mundo, tales como Google y Facebook. Sirve inicialmente para “etiquetar/reconocer” personas de forma automática, incluso si a veces no funcione a la perfección.

Facial-recognition

A través de la distancia entre los ojos, el tamaño de la boca, la nariz y otros elementos de nuestra cara, se puede crear una identificación unívoca del rostro de cada uno de nosotros. Esta tecnología ya está tan desarrollada que incluso se puede crear un modelo 3D para reconocer una cara desde cualquier perspectiva.

Todo muy bien, pero ¿qué pasa con nuestra privacidad?

La cámara de nuestro smartphone es más utilizada que el micrófono!. Por ejemplo, yo lo uso para todas las redes sociales y aplicaciones de mensajería como WhatsApp y Snapchat. Nuestras fotos que circulan constantemente por Internet a menudo se utilizan sin nuestro consentimiento.

Incluso si las empresas se comprometen a defender la privacidad de estos datos, se sabe que en muchos casos existen hackers que roban nuestra información o incluso peticiones oficiales del gobierno para acceder a este tipo de información.

¿El reconocimiento facial es tan valioso para las empresas?

El reconocimiento facial, al igual que otros datos personales “disponibles” de forma gratuita durante todo el día sin darse cuenta, se puede utilizar para nuestra propia seguridad y mejor aprovechamiento, pero también por empresas para fines comerciales.

Así es! Puede publicar una foto en Instagram, Facebook, Twitter, Google Plus o incluso enviar una foto a través de Snapchat sin saber que está siendo utilizado sin su consentimiento.

Supongamos que una empresa compra estos datos a alguna empresa como Facebook y coloca una cámara en sus tiendas. Gracias al reconocimiento facial y los datos adquiridos, esta empresa podría conocer en cualquier momento el tipo de persona que somos y, posiblemente, la razón por la que estamos en la tienda.

Es cierto que la hipótesis anterior es un caso extremo, pero puede suceder si no existe una regulación legal sobre ello.

El reconocimiento facial es un avance tecnológico importante, pero necesita ser regulada de manera inmediatamente. El año pasado (2015), la Unión Europea decidió prohibir Facebook Moments porque viola la privacidad de los ciudadanos europeos y es por eso que, sólo después de un año, Facebook lanzó la aplicación en Europa sin el reconocimiento automático.

El avance de la tecnología pone en balance nuestra privacidad y seguridad. Debemos decidir si preferimos renunciar a nuestra privacidad por el bien de algunas funciones de estas redes sociales o hacer valer nuestros derechos y crear leyes que prohíben la venta de nuestra información sin nuestro consentimiento.

Reconocimiento facial ¿Sabías que tu rostro puede valer millones?
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