El 93% es capaz de proporcionar información sensible.

Un nuevo estudio ha revelado que las personas están más unidos a sus dispositivos que a sus propios miembros de la familia.

Un estudio llevado a cabo en nombre de Kaspersky Lab por las universidades de Würzburg y Nottingham Trent propuso a la gente clasificar la importancia de elementos como la familia, amigos, mascotas y dispositivos electrónicos; donde casi un tercio valoran más su smartphone que a sus padres

El uso de una herramienta online llamada PORD (Positioning Relations and Devices), permitió a los participantes colocar un icono en un tablero tipo ajedrez representándose a sí mismos.

Entonces se colocan iconos que representan personas y dispositivos relativos a la importancia que sentían; cuanto más cercano era, designaba una importancia más alta.

Los resultados mostraron que el 29,4% de los participantes del estudio clasificó a sus smartphones de igual o mayor importancia, para ellos, que sus propios padres.

El 37,4% de los usuarios consideran que el teléfono es más importante o al mismo nivel que amigos cercanos.

Por otra parte, más del 20% dijo que su smartphone era de igual o mayor importancia que su pareja, mientras que el 16,7% de los sujetos veían a su smartphone como igualmente importantes para ellos mismos y el 1,1% lo dio como más importante que cualquier otra cosa en su vida.

“Este último experimento demuestra aún más la fuerte conexión emocional que tenemos con nuestros teléfonos”, dijo el principal investigador de seguridad de Kaspersky Lab, David Emm.

Nuestros teléfonos son una parte integral de nuestras vidas y este estudio proporciona una prueba psicológica de que nuestro vínculo con el smartphone se parece a la amistad, lo que significa que tendemos a confiar en gran parte de un objeto inanimado…

dice Astrid Carolus, Psicólogo de Medios de la Universidad de Würzburg.

RIESGOS DE INFORMACIÓN

A pesar de esta aparente conexión, un experimento separado llevado a cabo como parte del mismo estudio mostró que somos indiferentes a la entrega de acceso de nuestros dispositivos.

Para el experimento incial participaron 1.215 personas, y para el segundo estudio, con una espera de 10 minutos antes de la recepción de la información, participaron 95 personas.

En este experimento, los participantes se sentaron en una sala de espera, antes de ser preguntado por su altura (como una táctica de distracción) y el código PIN de su teléfono. Un asombroso 93% proporcionó el código, y la mayoría ni siquiera cuestionó.

 

“Esto es preocupante”

 
dijo Astrid Carolus, director del estudio, “porque sugiere que estamos dispuestos a poner nuestros dispositivos- y los datos que posee – en situación de riesgo”.

¿Y usted que tan dependiente es de su smartphone?

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